29 de Agosto 2008

En España se come el... | Os empresarios de Vigo, a... | Pontevedra acolle a primeira noite... | Máis seguridade en Alvedro | Buenas cifras para MAKRO España | Comida rápida y de calidad | Anadalucía, a comunidade na que... | Moraña acolle unha nova edición... | Marca Rexistrada para a Festa... | Acordo en O Ribeiro para...

Doménec Biosca

Oficio Turismo. El mercado de la demanda En el facilón, cómodo y ya olvidado mercado de demanda, digo olvidado por los clientes pero desgraciadamente no por algunos profesionales de la oferta que...

[seguir]

Premio a Ramón Peña por su proyección Internacional

La academia española de Gastronomía premia a la marca conservera Ramón Peña por su proyección internacional. La valiosa trayectoria de esta empresa como embajadora de la gastronomía española por todo el mundo ha sido reconocida con el Premio Marques de Busianos.

Este premio se concede cada año a aquella empresa, institución o persona que según las valoraciones de los miembros de la Academia Española de Gastronomía, ha contribuido en mayor medida al conocimiento de los valores españoles en el ámbito internacional. El premio del Marqués de Busianos suma tradición y prestigio.

Ramón Peña ha posicionado mundialmente una de las propuestas mas destacadas del país: las conservas de productos frescos del mar. Una gran capacidad para entender a los consumidores, presencia internacional continuada, un profundo conocimiento del mar, las mejores materias primas, recetas exclusivas y originales han hecho a esta conservera de pescado y marisco de Ribadumia, merecer este premio.

Emilia Pardo Bazán

No hay en la cultura española moderna un fenómeno de personalidad, creatividad, gracia, hondura y libertad, de genio en suma,...
[seguir]

Ver el calendario de Ferias, Jornadas, Fiestas, Salones, Seminarios, etc...

Reedición de la Guía Gastronómica de Galicia

La Academia Gallega de Gastronomía ultima el proyecto de reedición de su guía gastronómica de...
[seguir]

Reunión general de La Academia

El pasado 1 de marzo la Academia Gallega de Gastronomía celebró una Reunión General a...
[seguir]

Emilia Pardo Bazán

No hay en la cultura española moderna un fenómeno de personalidad, creatividad, gracia, hondura y libertad, de genio en suma, como Doña Emilia Pardo Bazán.
Nació en La Coruña, ciudad que siempre aparece en sus novelas bajo el nombre de "Marineda", el 16 de septiembre de 1851. Heredó el título de condesa y el liberalismo de su padre, don José Pardo, y el carácter abierto, emprendedor e independiente de su madre, doña Amalia de la Rúa. Ella fue quien le enseñó a leer y más tarde le ayudaría a liberarse de muchas “tareas domésticas” para que Emilia pudiera dedicar más tiempo a sus grandes aficiones: la lectura y la escritura..

Primera gran periodista, y corresponsal en el extranjero. Su libro ‘La Mujer Española’ es quizás el libro más importante del feminismo español. Una inquietud intelectual que la lleva a entrar en contacto a través de Giner de los Ríos, con quien le uniría una gran amistad, con los krausistas y la lectura de los místicos, de Kant, Descartes, Santo Tomás, Aristóteles y Platón. Si ellos la detestaban por entrometerse en cosas varoniles, ellas la odiaban por hacer lo que ni siquiera se atrevían a pensar. Vivió cuanto quiso, como quiso y casi de lo que quiso.

Doña Emilia Pardo Bazán supo conquistar un lugar de honor en nuestras letras y supuso en la sociedad de la Restauración un terremoto permanente, una perpetua novedad.

Sus dos libros de recetas, ‘La Cocina Española Antigua’ y ‘La Cocina Española Moderna’, están concebidos como manuales prácticos para las mujeres de su tiempo, aunque su acogida no fue buena en su época. Una de las primeras referencias a la fabada asturiana, si no la primera, la da Emilia. Su receta es muy razonable, aunque no incluye más ingredientes que «fabes, tocín y morciella», y subraya que el secreto está: «en curtir muy bien los vegetales con las grasas», advierte de que del grado de cocción: «sólo puede juzgar la guisandera que la atiende» y señala que: «más vale que las fabes se deshagan que encontrarlas duras»; y añade: «el codillo de cerdo, un buen trozo de jamón, unos chorizos, lejos de adulterar la fabada, la mejoran».
Las descripciones de las comidas que lleva a cabo en sus libros son casi fotográficas y espléndidas: «… un cocido sólido, donde abundaba el puerco: los días de caza, el imprescindible puchero se tomaba de noche, pues al monte no había medio de llevarlo. Una fuente de chorizos y huevos fritos desencadenó la sed, ya alborotada con la sal del cerdo. El marqués dio al codo a Primitivo». Y las mujeres casi siempre llevan la batuta en el buen comer: «Cinta bajó distintas veces, ya por vino, ya por una ensaladita de langostinos, ya por dulces, ya por fruta; a última hora, sangría nueva para que subiesen café y licores; en fin, acabó por reunirse una apetitosa comida-cena. La vieja debió de engullirse solita, allá en la cocina, la cazuela de arroz con almejas que pensaban cenar todas, pues este plato casero no salió a relucir».
Además de su faceta literaria, destaca como gran intelectual española del s. XIX.En 1906 llegó a ser la primera mujer en presidir la Sección de literatura del Ateneo de Madrid y es la primera en ocupar una cátedra de literaturas neolatinas en la Universidad Central de Madrid.

EmiliaPardoBazanbyAcademiaGG.pdf