Cada cierto tiempo algún restaurante de algún punto de nuestro globo terráqueo se propone hacerse con el honor de pasa a la historia por hacer la hamburguesa más cara. El restaurante Serendipity de Nueva York es el último en constar en el libro Guiness de los Récorso por haber conseguido esta hazaña.
La hamburguesa, que para poder degustarse debe pedirse con 48 horas de antelación, cuesta la nada despreciable cifra de 295 dólares. El por qué de esa elevado precio lo justifica el dueño del restaurante en la exclusividad de sus ingredientes: carne de vaca japonesa, trufa blanca y mantequilla de primera calidad. La guarnición del plato también es de primera calidad, ya que las tradicionales patatas se sustituyen por caviar, blinis y crema fresca.
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